Paul discutía en la habitación privada que les dieron en
el bar, desde que les contó a los chicos su plan Ringo y George pusieron el
grito en el cielo, ninguno de los dos estaba de acuerdo, aunque bueno solamente
Ringo ya que George estaba hecho toda una fiera, ¿Cómo iba a inscribir a dos
personas que prácticamente podrían matarse entre ellos en un programa donde
todo mundo los iba a estar viendo las 24 horas del día? Eso sí que era querer
cavar la tumba de su ‘’mejor amigo’’.
-¡Ya te dije que funcionará George!-Paul intentaba calmar
a un George totalmente hecho una fiera.-Solo necesito que ustedes estén conmigo
para llevarlo a cabo.
-¡Si pero al momento en que ese par de cabrones estén
dentro de esa casa quien saldrá muerto de ahí será John!-George se cogía del
cabello, era increíble que McCartney siendo el líder del grupo fuese tan
insensato.-Paul, si metes a Cynthia y a John a ese reallity, tú serás quien
lleve la muerte de Lennon sobre tu consciencia.
Paul se echó a reír con lo último que dijo Harrison, ese
George siempre tan extremista, hasta parecía una mujer en la etapa de la
menopausia, pero no se daría por vencido de buenas a primeras insistiría hasta
que terminara convenciendo a ese par de que era lo mejor para el grupo y para
ellos.
-Dime George.-George se tapó los oídos, pero fue Ringo
quien le quitó las manos de ahí.-¿Cómo explicas tu los celos de John? ¿Cómo
estaba aquella noche en el restaurante?
Harrison se quedó completamente callado, pues sí, eso era
algo, pero el sentir celos no iba de nada, por ejemplo muchas veces el entraba
al living de su casa y lo primero que veía era a la odiosa de su mujer y a Eric
Clapton bastante cerca él como todo marido se ponía celoso, pero ¿Qué podía
haber ya entre John y Cyn sino odio? Eso es lo que ese par se demostraban todos
los días, pinche odio que ya no podían con él ¿y con que lo desquitaban? Pues
con los golpes y los dime que te diré. Eso era de todo el tiempo, todo el
tiempo que John corría hasta donde Cyn para castigarla por algo que según él
hizo mal.
En cuanto lo del restaurante pues sí, Lennon no pudo
disimularlo, en frente de todos dio a notar perfectamente que estaba celoso,
muy celoso de ese tal Lewis no era para más el tipo estaba nadando en billetes
verdes, tenía empresas por todos lados, una buena reputación como hombre de
negocios ;mientras que el pobrecito Beatle John Lennon no tenía más que unos
cuantos millones en la bolsa, una banda
de greñudos que cantaban rock y una amante tan fea que hasta un perro pubble se
le hacía coquetón junto a Yoko. Edward Lewis tenía mucho para ganarle a John;
lamentablemente esa era la triste realidad de John Lennon.
-Paul, Por si no te has dado cuenta ya cada quien tomó el
camino que quiere tomar-Paul miró a George disgustado.-Sí aunque me mires así,
John y Cynthia son los dueños de sus propias vidas, ellos deciden que hacer y
que no con ellas Paul. Entiende de una vez que no eres Ni Julia ni Mimí para
estar todo el tiempo encima de John, el ya es un hombre hecho y derecho y como
tal, como todos nosotros ya sabe lo que hace. Así que te pido por favor que ya
no te sigas metiendo en su vida Paulie. El escogió a Yoko…
-¡ESA PERRA SE LE METIÓ POR LOS OJOS, ÉL NO LA ESCOGIÓ!
Paul se exasperó, le daba rabia reconocer que en buena
parte George tenía todas las de ganar, sí podía que las palabras de George
fueran ciertas, pero él desde que vio como Yoko Ono se metía en el grupo
opinando donde no debería de opinar y mas al ver que John le dejaba hacer y
deshacer con ellos se propuso no ceder hasta verla por completo fuera del
ámbito de The Beatles, por eso las constantes discusiones de John con Cynthia
le daban el argumento perfecto, ellos tenían que estar nuevamente juntos no
solo por el bien del grupo sino por el niño.
Ya no le importaba si pasaba por encima de John o de la
misma Cynthia esta vez no se detendría para obrar según sus intereses ¿Por qué
no? También por los de George y Ringo que se veía que no miraban a la Yoko con
buenos ojos, George también la odiaba, solo que él sabía disimularlo un poco
mas mientras que Ringo…bueno se mantenía a raya.
Para terminar rápido ya tenía la decisión tomada,
inscribiría con o sin su apoyo a ese par en el reallity no le importaría cuanto
se odiasen, si peleaban todos los días, si se querían matar entre ellos, lo
único que deseaba era tenerlos juntos, encerrados sin ver a otras perronas que
no fuesen ellos mismos,
No lo hacía por egoísta sino por tratar de salvar al
grupo, lo hacía por ellos aunque de momento fuese él quien quedase como el
villano de la historia, le valía una soberana mierda.
-Pues bien.-Dijo parándose de la silla mientras empezaba
a recoger sus cosas.-Díganme quien va a estar conmigo, porque créanlo o no yo
voy a hacer esto no me importará si cuento con ustedes o lo hago solo, pero
John tiene que volver con Cyn. ¡Por favor piensen en el pobre de Jules!
George y Ringo esta vez se miraron entre sí, otra razón
buena que encontraba McCartney para justificarse, para actuar pareciendo él el
héroe de la situación como le gustaba hacerlo todo el tiempo, bueno esos eran
los pensamientos de George.
Ringo se pasó la mano derecha por el cabello,
sinceramente esta vez no apoyaría a su amigo George, estaba de lado de Paul a
él también le urgía que Yoko Ono se largase del grupo de una vez por todas, y
si de verdad es que entre John y Cyn podía volverse a dar algo pues cooperaría
con todo gusto. Él tampoco quería quedarse sin The Beatles.
-Está Bien McCa.-Paul sonrió al escuchar la voz de Ringo,
no pudo evitar abalanzarse sobre él y abrazarlo fuertemente.-¡Ya! No me
atosigues tanto pensaran que somos gays.
George y Paul se echaron a reír de buena gana, por su parte
McCartney aceptó que fue bastante ‘’efusivo’’ logró tener el apoyo de Ringo,
solo le faltaba el de George para sentirse completo, Le miró fijamente durante
varios minutos; esa mirada desarmó por completo al guitarrista, ojalá que John
nunca supiese que ellos estaban de tras de todo porque si no, los iba a hervir
vivos.
-Te apoyo.-George palmeó la espalda de Paul.- Después de
todo ¿Qué es de los tres mosqueteros sin D’Artagnan? A parte será divertido ver
por televisión como se pelean ese par, siempre me divierten aunque Cyn, si
llega a asustarme.
Paul y Ringo soltaron la carcajada, ese George, la prensa
se equivocó rotundamente al llamarlo de un modo erróneo ‘’El beatle
tranquilo’’. Sí a lo mejor esa es la imagen que le gustaba aparentar con los
reporteros, el de un chico de Liverpool bien portado, que no se deja engatusar
por las artimañas de sus compañeros; pero si se iban a lo que era en realidad
al interior del grupo, George podía ser el hermano de John en cuanto a bromas.
A Paul todavía no se le olvidaba cuando le puso a su
guitarra pegamento cristalino, cuando el
cogió la guitarra solamente sintió algo parecido a agua, no le dio importancia
y siguió tocando. Pero con el paso de los minutos empezó a sentir como sus
dedos se entumían en las cuerdas de la guitarra, John y George se miraron entre
sí mientras se partían de risa viendo como su compañero con ayuda de Ringo y de
la propia Yoko intentaba quitarse de encima el instrumento.
-¿Entonces que?-Paul tomó a Ringo y George por los
hombros.-¿Para cuando quieren ir a la telvisora?
George se encogió de hombros, en cuanto a Ringo solo
soltó un ‘’cuando tú quieras’’. Paul le tomó la palabra, ese ‘’cuando tú
quieras’’ era precisamente ese momento.
Cada uno tomó sus cosas caminando al auto de Paul.
®®®®
Cynthia ya estaba aparcando su auto en el estacionamiento
del instituto católico en que tenía a Julián, miró su reloj, eran las cuatro
cuarenta y ni rastro de Lennon, la junta empezaba en veinte minutos y si Lennon
no llegaba como prometió, ella haría viaje especial hasta su departamento para
decirle a Yoko lo bien que se sintió después de tener el pene de John
taladrándole la vagina nuevamente.
Ocupó el tiempo que quedaba libre en maquillarse, terminó
de conducir el noticiero de las dos y media; apenas le daba tiempo para irse a
su casa, bañarse, cambiarse, hacerle la comida a Julian, llevarlo a casa de
Ringo y para finalmente volver a Sony Studios, conducir nuevamente un programa
de espectáculos donde ella era a parte de cuatro personas la presentadora.
Dio gracias a dios por que el tráfico neoyorquino no
estuviese tan terrible aquella tarde, sino Julián no le perdonaría el haber
llegado media hora tarde a sus juntas otra vez, algo que había ilusionado mucho
al niño fue enterarse de que por primera vez después del divorcio su padre iría
con ella. Apenas lo supo Julián empezó a brincar por toda la casa sin
importarle que hubiese tirado aquel jarrón hindú de ocho mil dólares que le
regaló Edward. Tampoco a ella, si es que Edward notaba la próxima vez que fuese
a su casa la falta de aquel jarrón diría que fue ella quien lo tiró por
accidente.
Volvió a mirar su reloj faltaban cinco minutos para que
la junta diese inicio y no había rastro todavía de John Lennon, pintó una
sonrisa malvada en sus labios entonces si como ella pensaba las cosas John no
iba que se atuviese a las consecuencias. Fue muy clara antes de salir del
camerino, saliendo de la junta tenía planeado ahcer la tan ansiada visita a
Yoko.
Mas unos golpes en el vidrio de su auto le hicieron
deshacerse de tales pensamientos, se giró vendo a un Lennon malhumorado, ella
al contrario puso su mejor cara abriéndole la puerta del co-piloto a su ex
marido.
-¿Por qué tardaste tanto?-Cuestionó sin dejar de
maquillarse.-Estaba maquinando que le diría a tu amantita cuando terminase la
junta.
John dejó escapar un
bufido, ¡Bah! Ni falta que iba a hacer porque apenas salió de Sony fue
directamente a su departamento, sentó a Yoko y le contó todo con lujo de
detalles.
Para su sorpresa Yoko no le hizo ningún reproche, aunque
bien sabía que lo que le confesó le dolió; lo que si le agradeció a la japonesa
fue que le dejase hablar, Yoko no lo interrumpió mientras contaba su parte de
los hechos. Pero en cuanto Joh terminó su relato, Yoko se levantó, fue hasta su
habitación y comenzó a hacer su maleta.
John se llenó de terror de momento pensó que Yoko lo
dejaría, para su fortuna no fue así. La primer hija de Yoko cayó enferma Yoko
solamente le estaba esperando para avisarle que se iba a Boston por unos meses;
solo en cuanto su hija recobrase la salud volvería con él a Nueva York.
-Pues creo que irás a hacer ese viaje de a
gratis.-Cynthia miró con el rabillo del ojo a John comiéndose las uñas, bueno
un peso de encima menos si era que John le contó por él mismo todo lo que había
pasado entre ellos.-Yoko ya lo sabe, fue lo primero que le dije al llegar a mi
departamento.-Luego recordó a Julián, solamente esperaba que esa perra no le
hubiese dicho nada al niño.-Espero que no le hayas dicho nada de lo ocurrido a
Jules porque si me llego a enterar…
-Tranquilo señor violencia.-Cynthia puso su mano en el
muslo de John, empezando a trazar un camino desde la rodilla hasta sus partes
intimas, estas solo las tocó con la uña de su dedo índice, John le miró
completamente enojado, lo único que hizo fue tomar la mano de Cynthia y apartarla
de él.-Puedes estar tranquilo que Julián no sabe ni sabrá nada de lo que pasó
esta mañana, y espero que no se vuelva a repetir Lennon.
John dejó escapar una carcajada, por su parte ya no
habría una segunda vez no iba a negar que lo de la mañana le gustó y mucho como
todo hombre pero, después de tanto batallar para poder estar con Yoko, no
volvería a tocar a Cynthia Powell; ahora trataría de frenar mas sus impulsos,
de tranquilizarse para no cometer las locuras que bien lo podían meter en
varios problemas.
Porque Cynthia desde hacía dos años para la fecha solo
representó para él un constante problema en su relación con Yoko.
-Pues mas te vale, baja del coche, ya está a nada de
empezar la junta.
®®®®
A las ocho de la noche, Cynthia se encontraba sola en su departamento,
la junta trató de el desempeño académico de los alumnos, se entregaron las
boletas de fin de bimestre y a ella y a John les complació saber que su hijo
ocupaba el puesto número uno en el cuadro de honor, eso le valió a Julián una
salida acompañado de su madre y padre.
Esa salida se hizo solo porque Cynthia le tuvo que rogar
a John, no podía creer que para Lennon Yoko estuviese por encima de su propio
hijo.
Entre tanto John
no podía dejar de festejar el buen desempeño que el pequeño Jules tuvo durante
el bimestre; consideró antes de decidir cualquier cosa, bien Cynthia tenía
razón. El niño se portó bastante bien, era normal que ella quisiese
recompensarlo con una ‘’salida en familia’’.
Finalmente estuvo de acuerdo, manejó hasta el edificio
donde vivía para dejar en el estacionamiento su coche, luego subió al de
Cynthia juntos fueron a la casa de Ringo a recoger a Julián y de ahí a McDonald.
La cena transcurrió con las charlas de Julián a cerca de lo que pasó en la casa
de Ringo; Paul llevó a Linda y Heather
iba con ellos por lo que Ringo les dejó salir a jugarcon la condición de no
hacer ningún destrozo a los rosales de Maureen. John rió de buena gana cuando
Julián platicó que pasaron por alto la principal regla de Ringo.
En pleno juego de soccer Heather pateó tan fuerte la
pelota que había ido a dar precisamente en
el rosal que daba las rosas blancas, el favorito de Mo, este al recibir
el impacto se le cayeron algunas ramas. Ellos las recogieron rápidamente,
después de recogerlas no supieron que
hacer, pero Zac vio el camión de la basura acercarse por lo que decidieron
dárselas a ellos. Al salir del restaurante, John propuso ir al cine, y después
a pasear por ahí.
El resto de la tarde lo pasaron en un parque que estaba
algo alejado de la ciudad, pero era perfecto para un pequeño momento en
familia, durante el camino de regreso Julián
se quedó dormido lo que le dio tiempo a John de pedirle permiso a Cynthia para
planear otra salida juntos, a fin de cuentas Yoko no se encontraba en la ciudad
por lo que el después de EMI no tenía nada más que hacer en su departamento;
mas que hacer la limpieza, dormir , ver televisión, comer y volver a dormir.
Ese tedio le estaba dando asco.
Sentía que necesitaba distraerse y que mejor pretexto que
utilizar a Julián. Cynthia aceptó, la próxima salida esta vez sería de nuevo
Disneyland. Estaba segura que a Jules le encantaría la idea dado a que también
ella iba a ir.
Linda le estaría esperando ya en el restaurante, habló
apenas llegó a su apartamento diciendo que había cambiado de opinión, que si no
podía reunirse con ella a las ocho dado que a las nueve tenía un compromiso con
Paul.
Cynthia terminó de cerrarse la cremallera de su vestido
para salir nuevamente de su apartamento.
®®®®
John estaba remolineándose en la cama. Se quedó
completamente solo y a cada que cerraba los ojos las primeras imágenes que se
le venían a la mente eran las de él y Cynthia en ese maldito camerino, lo
volvían a poner duro, ya tenía perdida la cuenta de las pajas que se había
hecho en un afán por controlarse.
Era algo con lo que no podía. Simplemente no se explicaba
que demonios estaba pasando; durante dos malditos años pudo vivir perfectamente
bien a raíz del divorcio, solo en esta etapa que era cuando mas discutía con
Cynthia, bueno más de lo normal dado a que sus antiguas discusiones nunca
terminaban teniendo sexo en un sofá. Se dio cuenta de que así nunca podría
recuperar el sueño, necesitaba follar, pero follar duro, un buen sexo sería lo
que le devolviese las ganas de dormir.
Se levantó de la cama metiéndose al baño. Duró dentro
unos cinco minutos tratando de volver a poner su mene en orden, pensó que el
bañarse con agua helada le haría entrar en razón pero lo que provocó fue que
las ansias de sexo le crecieran más todavía. Fue directo a su closet, la noche
por lo visto se iba a poner fría por lo que sacó un jersey color gris rata con cuello alto, pantalones
de mezclilla, unas botas y al fin estaba listo para ir de putas.
Salió buscando su coche en el estacionamiento, encendió
el camaro poniendo todo el pie en el pedal de la gasolina, condujo hasta el Ritz, un bar donde solía
reunirse con los chicos para pasar una buena noche, platicar, olvidarse de The
Beatles y bueno conseguir chicas. Le dejó las llaves del auto al Ballet quien
estaba fascinado por tener enfrente a John Lennon, John ya estaba mareado con
el cuento de que cuidaría de su auto como si fuesen sus dos ojos.
Se olvidó del ballet, guió sus pasos hasta la puerta del
bar. Dentro el ambiente estaba bueno. Chicas sexys por todos lados, unas un
poco aventadas no paraban de tocarlo él simplemente se hacía el de la vista
gorda. Se quedó parado en medio de la pista hasta que vio que en el segundo
piso alguien muy familiar le saludaba con la mano, eran Paul y George. Se quitó
el jersey dejándose encima una camiseta pegada al cuerpo en color negro, volvió
a andar caminando hacia la mesa una vez que llegó. Se sentó desganado en la
única silla que quedaba libre para él.
-¿Y tu porque tienes esa cara?-Pregunto George al tiempo
que metía su mano por debajo de la falda de una despampanante morena, esta
solamente le acariciaba el cabello.
-Nada.-Lennon alzó su brazo para llamar al en serio,
estaba muriéndose de sed y un buen wiskhey no le sentaría nada mal.-Solo son
problemas, ya saben Cyn, Yoko, Julián estoy que me vuelvo loco.
George asentía pero en realidad no escuchó nada de lo que
John dijo por estar entretenido con esas piernas de muerte que se cargaba
Olivia, ¡vaya mujer! De ahora en adelanta estaba seguro que su único tipo
serían solamente las mexicanas. Sin embargo Paul se metía adentro cada palabra
que dijo John usándola mas delante como un arma en contra de Yoko, a quien cada
vez sentía que estaba venciendo al fin, Cyn estaba haciendo lo suyo sin que él
metiese las manos para nada. Powell solita se encargaba con provocar feas
discusiones entre la Ono y John solamente por existir Julián.
Como las cosas siguiesen llevando el curso que llevaban
su plan saldría a la perfección, que decía a la perfección a pedir de boca si
Yoko pensó que les arrebataría a John, pues estaba equivocada. Estaba seguro
que entre John y Cynthia no estaba todo tan perdido, después de que Johnny se
pusiese celoso por el echo de que su mujer posase desnuda para ser vista por
varios hombres pues no estaba normal. Algo más tenía que haber muy en el fondo
del corazón de John y ese algo quizá era amor.
John se acabó su trago, volvió a mandar llamar al mesero
pero al desviar su vista hacia la puerta lo que estaba arribando al bar lo dejó
pasmado, inmediatamente echo de aquí a la compañía de Paul. Este también se
puso serio fingiendo reírse, George siguió acariciándole las piernas y algo mas
a Olivia, estaba empezando a cachondearse y la necesidad de pasar un rato a
solas con aquella fogosa mexicana pues estaban siendo grandes por lo que antes
de nada dejó la mesa caminando con Olivia de la mano hasta los privados. John
por su parte seguía con sus ojos puestos en la entrada, su ex mujer y Linda
acababan de arribar al bar, no se quejaba de la vestimenta de Linda iba
solamente con unos vaqueros, una blusa de vestir…pero de Cynthia, ese maldito
vestido que llegaba mucho más arriba de la rodilla le hacía parecer una puta en
lugar de una mujer madre de familia, era para que a sus 29 años supiese lo que
eran la realidad de las cosas, su adolescencia la dejó mucho tiempo atrás ahora
solo le restaba comportarse como lo que era, toda una señora.
Las siguió con la mirada sin disimular en lo más mínimo,
vio que llegaron hasta la última mesa, Linda levantó su mano llamando al mesero
al parecer ni siquiera se daba cuenta que su señor esposo estaba en el mismo
lugar, hacía unos minutos besuqueándose con una rubia.
Cynthia buscó en su bolso su acostumbrada cajetilla de
cigarrillos. Los cigarros, eran un vicio que adquirió cuando se casó con John,
recordaba que muy de principio no toleraba el humo del tabaco, pero gracias a la convivencia diaria con Lennon le
gustó y hasta lo experimentó. Una sola vez probó con las drogas el LSD, gracias
a que en una visita al dentista de Lennon este colocó la sustancia en las tazas
de té incluida la suya. Revolvió su bolso buscando un encendedor, en lo que
buscaba no se percató de la presencia de un muchacho a su diestra.
-¿Qué se te perdió cariño?-Habló Cynthia lo mas
seductoramente que pudo.
El muchacho se puso tenso, logró divisar desde el otro
lado al John Lennon quien le miraba con cara de pocos amigos, el tema es que
hace poco acababa de adquirir la playboy, el hecho de tener a Cynthia Powell
ahí en el mismo lugar que le dieron el valor suficiente para pedirle a la ex de
John quien le hiciese el favor de firmarle su revista, firma que después
presumiría en el colegio y en donde pudiese.
-¿Cynthia Powell?
-Mhm.-Respondió Cynthia luego de dar su primer bocanada
al cigarro, con la misma sensualidad de antes colocó el pequeño cilindro de
nicotina en el cenicero.-Todavía no me has dicho que quieres, por si no has
notad cariño quiero divertirme y contigo aquí pues…no puedo.
Nail tomó más aire del que necesitaban sus pulmones, sacó
del bolsillo interior de su chaqueta la revista tendiéndosela a Cynthia con un
bolígrafo.
-¿Me la puede firmar señora Powell?
Cynthia se sintió halagada el primer ejemplar que le
pedían que firmara, no lo pensó dos veces, tomó el bolígrafo imponiendo
pulcramente su firma con la dedicatoria ‘’con todo mi cariño para Nail Hoppkins
: Cynthia Powell’’. Terminó la descripción dándole la revista al muchacho,
quien se retiró complacido del lugar.
Linda por su parte desde hacía rato se percató de la
presencia de John en el bar con el rabillo del ojo veía como George y Paul lo
sostenían de los brazos para que no fuese a arruinarle su pequeño momento a
Cynthia, obviamente concordaba con Paul John estaba celoso, sin embargo en la segunda
idea de que aun amase a Cynthia no, quizá solamente era el orgullo herido lo
que le hacía actuar de manera posesiva tanto con Yoko como con Cynthia, pero
eso no significaba que fuese por amor.
-¿Y bien Cyn?-Linda dejó su cigarro en el cenicero para
dar un sorbo a su vodka con toronja.-¿Qué eso que te acongoja tanto?
Cynthia recordó otra vez lo de la tarde, eso era algo que
difícilmente se podía sacar de la cabeza, por lo que no podía evitar sentir
coraje a si misma diciéndose interiormente estúpida, por pensar en alguien que
compartía sus noches con otra que sin importar cuán fea fuese estaba a punto de
casarse con ella.
-Esta tarde John fue a mi camerino.-Linda rodó los ojos
¿Hasta cuando iba a parar ese jueguito de Cyn y John? Ya estaban divorciados;
era para que cada quien dejase al otro hacerlo que le viniese en gana, a fin de
cuentas ya ninguno de los dos compartía sus vidas.-Primero me reclamó lo de la
revista me dijo que debería darle el ejemplo a Julián…
-¡El ejemplo!-Linda le dio un manotazo a la mesa, ¡era
increíble que John hablase de ejemplos cuando él era el primero en no darlos!-
Por dios que no diga tonterías, primero que él los dé antes de pedir a otros
que los hagan, ¿O quien fue el que abandonó a su familia por una puta japonesa?
¿Tu? ¡Ja! Que no me haga reir. ¿Y que le dijiste?
Cynthia tragó saliva, de todas las palabras que Linda
soltó en su coraje todas eran ciertas, de alguna manera quien menos derecho
tenía a hablar de ejemplos era John, pero bueno John veía la viga en el hoyo
ajeno, eso hacía con ella estarla acechando. En cierta manera era más posesivo
ahora que estaban separados que cuando estuvieron juntos, de algún modo Cynthia
sentía que en ese tiempo tenía poca más libertad, aunque estuviese casada, a
John no le importaba una mierda lo que hacía o dejase de hacer, con el tiempo
se fue acostumbrando a eso tanto que la idea de ser ignorada por su propio
compañero le agradaba, Cuando John no llegaba en días a Kenwood Cynthia se
sentía libre, contenta y relajada tanto que podía darse el lujo de invitar a
unos cuantos conocidos varones de la escuela de arte y charlar sobre obras y
cualquier cosa que no fueran John Lennon y The Beatles.
Sin embargo cuando volvía dejaba marchar su libertad con
la esperanza de que en otra gira mas la recuperaría.
Con el tiempo ella también empezó a ignorarle eso pasó
los últimos años de su matrimonio, cuando lo de su amorío con Paul, Cynthia
pensó seriamente en pedirle el divorcio a John dado a que Paul le dio un anillo
de compromiso que aun guardaba en la cajita de rapé roja, y también con el
mismo moño. Sin embargo desechó la idea; Brian aun estaba vivo. Le prohibió
rotundamente pedirle el divorcio a John dado a que eso afectaría la imagen del
grupo, lo que Epstein no estaba dispuesto a dejar que pasase, mucho tiempo les
costó a los chicos llegar hasta donde estaban como para que una relación
tormentosa entre Paul y Cynthia lo echara a perder todo.
Cynthia volvió a obedecerlo, se conformó con seguir viéndose
a escondidas en aquella cabaña internada en el bosque que Paul rentaba a un
amigo cada Lunes, miercoles y viernes donde ambos dejaban que sus pasiones y
deseo carnal saliesen a flote en aquella cama matrimonial con velos y dosel. La
magia terminó siete meses después, John se dio cuenta de todo, obviamente se
puso furioso pero sin embargo no tomó represalias contra ella sino contra Paul
el hecho: quedar embarazada del mismo McCartney.
Cada que pensaba en el bebé que perdió al caer las
escaleras de EMI Music en Londres; daba rienda suelta a su imaginación, en su
mente aparecía una hermosa niña de cabellos castaño obscuro y facciones
infantiles; como las de su padre mientras que de ella sacaría los ojos verdes
esmeralda, los labios carnosos y bueno el cuerpo regordete que tuvo en un
principio, justo antes de someterse a las cirugías y liposucciones. Pero John
le quitó esa oportunidad, por ese simple pero poderoso motivo odio a John Lennon.
EL día que el juez dictó finalmente sentencia de divorcio reconoció que fue el
más feliz, recorrió corriendo las calles de Liverpool con los brazos abiertos
sin importarle que estuviese lloviendo a cantaros y llegase a casa peor que una
sopa.
-¡tierra llamando a Cyn!-Linda tocó su cabeza con el puño
derecho.-Ibas a decirme algo ¿No lo recuerdas?
-Ah sí, tuve sexo con John Linda.
Esta vez Linda McCartney dejó caer la quijada ¿Cómo que
sexo? ¡wow! Esperaba todo menos esa confesión, aunque a decir verdad Cyn no se
veía del todo avergonzada, parecía como si le gustara lo que ocurrió pero le
daba vergüenza admitirlo dado a que quizá se sentía algo tonta.
-¡Ay Cyn!
-¡Lo sé!-Cynthia se tomó de los cabellos, ni ella misma
sabía cómo se sentía.-Pero no pude evitarlo, ni siquiera hice el menor esfuerzo
por quitármelo de encima solo me dejé llevar, ahora estoy muy confundida pienso
en Ed y me siento terriblemente mal. ¿Sabes que Linda? Creo que voy al tocador,
necesito pensar, estar sola y este ruidajo no me auyda a mucho.
Linda lo pensó mejor, lo que Cynthia necesitaba no era un
tocador sino su departamento, mucho mejor ahora que dejaba a Julián en casa de
Ringo; le daría oportunidad para pensar mejor las cosas, poner en orden sus
ideas y decirdir de una vez por todas si Edward Lewis era el hombre con quien
pasaría el resto de sus días o no.
-¿Por qué no nos retiramos?-Linda tomó su mano, ella ya
sabía de la estadía de Paul dado a que no le quitaba el ojo de encima.-Ya es
tarde y yo necesito ir a casa con las niñas. ¿Platicamos mañana te parece?
Cynthia obedeció, tomó su bolso y en compañía de Linda
salieron rumbo al estacionamiento, por su parte Paul se despidió de los chicos
John confesó haber tenido una tarde de sexo con Cyn, lo de esa noche aunado con
lo de la tarde seguro haría más reacciones secundarias entre ese par, lo mejor
era dejárselas claro para que se relajaran y dejaran escapar sus ideas aunque
fuese en una maldita cama retozando como animales.
Logró darle alcance a Linda invitándole a irse a casa en
su auto, Linda se despidió de Cynthia dejándola sola en su coche. Cyn observó como el auto de Paul se alejaba
del bar perdiéndose a dos cuadras mas. Cuando ella al fin se decidió a
marcharse se sobre saltó al encontrarse a Lennon, la persona que menos quería
ver en ese momento justo de tras de ella con una cara de demonio que para que
quería.
John no le dio tiempo de nada, la tomó del cabello
obligándole a ponerse demasiado cerca a él, esta vez no fue como en la tarde,
Cynthia manoteaba y daba de patadas; la fuerza qué John ejercía sobre ella era más
fuerte. Pronto logró doblegarla de nuevo
uniendo con dificultad sus labios. Cynthia mordió fuertemente su labio inferior
logrando sangrarlo, John se apartó de ella limpiándose la sangre con la manga
de su sweter, Cynthia se quedó esperando cualquier reacción. Sin embargo lo que
John hizo fue cogerla del brazo y meterla a la fuerza dentro del coche.
Mientras conducía como un loco por las no tan transitadas calles rumbo a su
departamento
Estaba dispuesto a repetir lo de la tarde, poco le
importaba Yoko ahora lo que más quería era volver a estar dentro de la cavidad
vaginal de Cynthia.; como hacía unas horas; ansiaba sentirla húmeda envolviendo
sus caderas con su piernas, quería que lo volviese a sentir y lo lograría. Como
que se llamaba John Wintson Lennon.
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